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Cerveza y whisky, maridando todo lo que une a dos grandes bebidas

Cerveza y whisky comparten mucho más que 3 de sus ingredientes: agua, malta y levadura. Pero también hay elementos que los separan: sus momentos de consumo y el proceso de destilado. Descubre su cercana y apasionante relación.

Cerveza y whisky, dos bebidas que comparten ingredientes, parte de su elaboración y pasión.

Somos legión los que adoramos el whisky y la cerveza, dos bebidas que nos alegran el alma y que tienen mucho más en común de lo que quizá creemos. No es muy frecuente que nos paremos a pensar en ello, porque en nuestra mente y estado de ánimo un momento cerveza puede ser muy diferente de un momento whisky.

Aunque lo cierto es que con la proliferación de las cervezas artesanas y los estilos de birra más potentes y nocturnos como las Stout o las belgas de abadía, es más habitual ver convivir en la misma mesa de un bar varios whiskies y cervezas.

Agua, malta y levadura: ingredientes clave en cerveza y whisky.

Si entramos en detalle, descubriremos que la birra y el Scotch están íntimamente unidos por tres de sus principales ingredientes:

• El agua
• La malta
• La levadura

Como curiosidad podemos decir que hay veces que destilerías de whisky y fábricas de cerveza comparten el agua. Sin ir más lejos, la legendaria destilería Strathisla en Speyside (Escocia) utiliza el agua del manantial de Fons Bulliens. El mismo que utilizaron los monjes dominicos 5 siglos antes para elaborar su vieja cerveza.

¿Quiere decir esto que una vez tengamos la cebada malteada y el mosto fermentado podemos decidir si preferimos elaborar cerveza o whisky? Bueno, es un poco más complicado, porque cuando te dedicas a producir whisky, tanto las maltas elegidas como las levaduras deben ser seleccionadas específicamente para la elaboración de este destilado.

Aunque es cierto, que las elaboraciones de cerveza y whisky, comparten una parte del proceso que llega hasta su fase de fermentación.

Elaboración de cerveza: la parte del proceso que comparte con el whisky.

Como seguramente ya sabes, la cerveza es una bebida alcohólica a base de cebada, agua, levadura y lúpulo que se elabora según el siguiente proceso:

1. Malteado: los granos de cebada se germinan, secan y tuestan hasta alcanzar el color y aroma deseados
2. Molido y maceración: mezclamos la malta con agua para preparar el mosto que pasa por diferentes temperaturas hasta transformar el almidón del cereal en azúcar
3. Filtrado: Se limpia el mosto retirando la malta
4. Cocción: El mosto limpio se lleva a ebullición, en esta fase se suele añadir el lúpulo para aportar aroma y amargor
5. Fermentación: Se enfría el mosto y se le añade la levadura que convertirá los azúcares que provenían del almidón en alcohol.

En este punto sería el momento de reposar la cerveza durante unos días, normalmente en botella, el tiempo necesario en función del estilo de birra que vayamos a elaborar.

Podríamos decir que, hasta este punto. el proceso de elaboración de whisky y cerveza es similar. Pero analicemos ahora las diferencias.

En el caso del Scotch whisky, la fermentación se realiza en grandes cubas de madera de pino o de acero inoxidable. A partir de aquí, es donde entraríamos en la fase estrictamente propia del Scotch, el destilado.

El destilado del whisky. Eso que lo diferencia de la cerveza.

Vale, entramos en terreno puramente Scotch. Como sabes el whisky de malta es una bebida destilada a base de agua, malta de cebada y levadura. Aunque se puede hacer whisky de otros cereales como el trigo, para que un whisky sea considerado Scotch debe estar elaborado con malta 100% de cebada.

En el caso de los whiskies escoceses, el mosto de cebada se conoce como “wort” y es fermentado con levadura durante unos dos días hasta estar preparado para entrar en los archifamosos alambiques de cobre.

Entramos en el reino del Maestro Destilador, el amo de los alambiques que debe quedarse solo con la mejor parte del preciado líquido. Durante este primer destilado el wort se calienta en alambiques hasta los 78ºC. A esta temperatura el alcohol hierve y el el vapor asciende por el condensador.

Después de este proceso, el líquido pasaría a otro alambique para un segundo destilado que dará lugar al liquido que pasaremos a la siguiente fase: el añejamiento.

El añejamiento del whisky escocés: mínimo 3 años en barrica de roble.

Si bien actualmente existen cervezas como las barleywine que incorporan el envejecimiento en barrica en su proceso, el añejamiento es uno de los elementos que también diferencian el ”Agua de vida” (el whisky) de la clásica cerveza.

Para que un whisky se considere Scocht el líquido que sale del proceso destilado debe envejecer en barrica de roble durante un periodo mínimo de 3 años. El tipo de madera (en ocasiones se emplean barricas que han criado Jerez o vino anteriormente) también afectará de forma notable al aroma y paladar final del whisky.

Algunas cervezas con una relación un tanto especial con el Whisky.

Una vez vistas las similitudes y diferencias en el proceso de elaboración de cerveza y whisky, llegó el momento de rematar este post con una recomendación de cervezas que representan muy bien ese vínculo tan especial entre ambas bebidas.

Dedues Tocatta
Una ale sin filtrar ni pasteurizar elaborada con maltas Pale Ale que recuerda en el trago a un whisky Single Malt de la zona de Islay como Lagavulin. Puedes probar a combinar ambas bebidas con postres o disfrutarlas con un habano.

Cerveza japonesa Sapporo
Algunos de los mejores whiskys del mundo son hoy japoneses, como el Hibiki blended añejado durante 21 años. Las maltas japonesas también están presentes en una de las cervezas más legendarias del continente asiático: Sapporo. Un brebaje suave y malteado que marida perfectamente con platos de pescado y con los whiskies del país del Sol Naciente.

Chimay
Si ponemos el foco en la personalidad de la malta en la cerveza, tendremos que decantarnos por las cervezas belga de abadía, de las que Chimay es una de sus grandes representantes. Elaborada por monjes trapenses desde 1850 en la Abadía de Scourtmont. Esta cerveza, igual que algunos whisky como el mítico The Macallan Single Malt se marida especialmente bien con quesos con untuosidad y personalidad como el queso azul.

Alpirsbacher Klosterbrau
Una cerveza ligera y espumosa que tiene un leve paso por madera del roble lo que, en cierta medida, podría acercarla en personalidad a nuestros adorados whiskies. Un buen aperitivo que marida bien con las deliciosas salchichas alemanas bratwurst o weisswurst.

Ojalá que con tanta lectura se os haya despertado la sed de disfrutar de bebidas con gran historia y tradición. Si amas la buena cerveza, seguro que amas también el buen Scotch. Espero que este pequeño viaje que hemos hecho por esos elementos que los unen te ayuden a disfrutarlos y combinarlos aún más.

¡Nos bebemos!

Redacción: